miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Poncia

(Ensayo de Tatiana Cardozo Tomas)
La obra  La Casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca, es un drama sobre las mujeres españolas previo al contexto de la guerra civil; las mujeres son las  principales víctimas de una sociedad en la que las apariencias, el “qué dirán,” el autoritarismo y el estancamiento resultan catastróficos. Las acciones transcurren en la casa de Bernarda Alba, una viuda de 60 años que vive con su madre, sus cinco hijas y sus dos criadas. La Poncia es uno de los personajes principales de la obra, el cual voy a analizar a continuación.
            A partir de los indicios que nos proporcionan las acciones, los diálogos y las acotaciones, podemos inferir las características de La Poncia en cuanto a su aspecto psicológico y social, sus relaciones con otros personajes, su rol y su importancia en la obra en general.
            La Poncia es una mujer viuda, de 60 años de edad. Es una de las dos criadas que trabajan para Bernarda; su superioridad con respecto a la otra sirvienta es notable desde el comienzo de la obra ya que el autor marca una diferencia en la posición que ocupan en el orden jerárquico de la casa al referirse a una como “Criada” y a otra como “Poncia.” Evidentemente, el hecho de que el nombre de una de ellas sea desconocido significa que hay una subordinación establecida. Sin embargo, podemos darnos cuenta, a medida que avanzamos con la lectura, que la superioridad de La Poncia no se debe a ninguna correspondencia afectuosa ni implica ningún tipo de trato preferencial en comparación con la otra criada, sino que es meramente un ascenso jerárquico, fruto de  los 30 años de constante servicio, es decir, de su antigüedad en la casa y de la fidelidad a la familia. A esto último, Bernarda le da mucha importancia ya que la Poncia sabe todos los secretos del hogar, y su resguardo y disimulo resulta indispensable en una sociedad como aquella en la que “el juego de las apariencias causa estragos” (Reseña en la contratapa de “La Casa de Bernarda Alba,” Ed. Cántaro). El hecho de que su nombre esté siempre antecedido por “la” implica un trato despectivo y burlón hacia la clase social baja de la que proviene. De esta manera, podemos ratificar el hecho de que La Poncia no recibe ningún trato preferencial, sino por el contrario, es humillada y degradada.
            En cuanto al aspecto psicológico del personaje, podemos deducir a partir del diálogo, las acciones y las acotaciones, ciertas características que se refieren a su personalidad.
En primer lugar, podemos notar que es una mujer fría, ya que a pesar de trabajar hace 30 años con la familia de Bernarda, advertimos que no tiene una buena relación con ningún miembro. Por el contario, se refiere a Bernarda como “dominanta,” “mandona,” “tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara.” (Pág. 15). La Poncia conoce muy bien a Bernarda y piensa que el marido está mejor muerto que viviendo bajo su dominación. Se refiere además a la casa como “su dominio” [de Bernarda] (Pág. 16), “convento” (Pág. 39) y “casa de guerra” (Pág. 57), haciendo alusión con todos estos sustantivos, al excesivo dominio y autoritarismo de Bernarda, tanto respecto a las hijas como al marido y a las criadas. 
En segundo lugar, La Poncia se caracteriza por su gran ironía, crudeza y, más que nada, picardía para hablar, enfatizada por el aparte “entre dientes” (Pág. 19) utilizado para humillar a otro personaje. Esto se debe a su carácter fuerte con el cual se atreve a contestarle y hasta a tutear a Bernarda: “Y así te va a ti con esos humos.” (Pág. 46).
Otra característica de esta criada es el hecho de ser intuitiva. La Poncia se da cuenta antes que nadie de la verdad sobre Martirio, Adela y Pepe el Romano. Ella es capaz de intuir y presagiar la catástrofe que podría ocurrir si las hermanas siguieran su curso sin que Bernarda supiera nada al respecto. Una vez que Martirio y Adela confirman los presagios de La Poncia, Bernarda se siente por primera vez desconcertada de que se le haya escapado tanta información a pesar de su rigidez extrema. La Poncia parece ser la conciencia moral y quien debe abrirle los ojos a Bernarda, que parece estar ciega ante lo que hacen sus hijas.
La Poncia también aparenta ser una persona entrometida, ya que conoce todo lo que sucede en la casa, en el vecindario, y hasta logra en ocasiones la confianza de las hijas de Bernarda al convertirse en su confidente y hablar de temas relacionados con la sexualidad, los hombres, los cuales no estaban permitidos en la casa.
Podemos deducir también que es una persona ambigua. Su nombre hace alusión a Poncio Pilatos, quien pudiendo intervenir decide lavarse las manos en la crucifixión de Jesús,  en la Biblia. Ella no habla con claridad, quizás producto del miedo, sino con rodeos, con insinuaciones y no de manera directa. No acusa directamente a Adela con su madre, sino que sugiere y advierte que algo pasa.
En cuanto a las virtudes que la caracterizan, podemos destacar la laboriosidad con la que trabajó por 30 años en la casa de Bernarda de manera leal y constante. Por otro lado, entre sus pecados encontramos la envidia que siente hacia Bernarda por la diferencia de clases sociales. Existe un resentimiento entre la señora y sus criadas.
Haciendo referencia al aspecto social del personaje, podemos decir que pertenece a la clase baja. Es viuda, estuvo casada con Evaristo el Colín y tuvo más de un hijo, ya que menciona a un hijo mayor en la página 40. Como podemos ver en la página 46, La Poncia es hija de una prostituta, lo que es motivo de humillación como Bernarda sabe. La clase baja de la cual proviene se advierte además por el trabajo que realiza, que no necesita ninguna educación ni formación, lo  cual es evidente que no tiene al analizar su lenguaje. Está repleto de insultos, vulgarismos y errores como “dominanta.”
            El rol de La Poncia es indiscutiblemente importante en la obra, y esto es evidente ya que tiene una fuerte postura en relación con los temas principales de La Casa de Bernarda Alba: autoritarismo versus rebeldía, mujeres versus varones y mujeres ricas versus mujeres pobres.
            En cuanto a la rebeldía y el autoritarismo, La Poncia es el personaje opuesto a Bernarda, ya que sostiene que el hecho de que las hijas no puedan relacionarse con hombres es algo completamente antinatural. Además, este espíritu rebelde se puede ver desde el principio de la obra, cuando La Poncia dice:
“treinta años lavando sus sábanas, treinta años comiendo sus sobras, noches en vela cuando tose, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el cuento, vida sin secretos una con otra y sin embargo, ¡Mal dolor de clavo le pinche en los ojos!, pero yo soy buena perra, ladro cuando me lo dicen y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza, mis hijos trabajan en sus tierras y ya están los dos casados, ¡pero un día me hartaré!” (Pág. 16).
El contraste entre la rebeldía y el autoritarismo es de suma importancia en el contexto histórico en el que fue escrita la obra, teniendo en cuenta la opresión y absolutismo, defendidos por una de las fuerzas durante la guerra civil española que se avecinaba. 
Respecto al clasismo, cada personaje sabe en qué lugar está y tiene claro que debe resignarse a ello. La relación entre Poncia y Bernarda muestra que a pesar de haber compartido treinta años juntas, una patrona y una criada no pueden tener una verdadera correspondencia afectuosa. No son del mismo estrato y no se pueden tratar como iguales. Bernarda transmite manifiestamente la importancia de las clases sociales y su diferenciación porque habla y trata con desprecio a la gente que no está a su altura: “Los pobres son como los animales; parece que estuvieran hechos de otras sustancias" (Pág.18). Así se justifica por qué La Poncia sigue siendo despreciada en la casa de Bernarda, a pesar de trabajar allí hace tantos años; se podría decir que ya sería parte de la familia de no ser por esa diferencia social en la que Bernarda hace énfasis permanentemente.   
En líneas generales, La Poncia es uno de los personajes más significativos en la obra ya que se relaciona con los temas principales de la obra y es quien parece conocer más en profundidad a Bernarda y a sus hijas. Proporciona un contraste importante con Bernarda Alba, lo que nos permite establecer más marcadas diferencias y posturas que enfatizan el clasismo, la rebeldía y el autoritarismo, los hombres versus las mujeres; es decir los conflictos más característicos de la época.
            

8 comentarios:

  1. Muchas gracias por la reseña. En mi clase de teatro me toco ser La Poncia y esto me ayuda mucho a ver como representarla. Muy buena toda la informacion. Gracias!!

    Nalya

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    1. A mi igual me tocó ser la Poncia en mi clase. Estoy muy preocupada sobre cómo debo representarla, ¿debo cambiar mi voz?, ¿cómo me visto?, etc. Creo que no logro personificarla correctamente😯Si pudieras darme unos tips sobre el personaje, enserio te lo agradecería un montón.

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  2. Verdaderamente me a servido de mucho , excelente análisis !

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  3. Muy buen análisis del personaje, en todos sus aspectos. Me ha servido de mucha ayuda, gran reseña!

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  4. Admiración por tu manera de explicar y analizar tan bien a, por lo demás, mi personaje favorito de la obra. Muy completo, muy desarrollado, vas a cada punto. Me sirvió muchísimo!

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  5. Admiración por tu manera de explicar y analizar tan bien a, por lo demás, mi personaje favorito de la obra. Muy completo, muy desarrollado, vas a cada punto. Me sirvió muchísimo!

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  6. Admiración por tu manera de explicar y analizar tan bien a, por lo demás, mi personaje favorito de la obra. Muy completo, muy desarrollado, vas a cada punto. Me sirvió muchísimo!

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